viernes, 26 de agosto de 2011

La diferencia que hay en mí.

Hay algo en el silencio que no solía sentir
     Hay algo que tú sabes y te dice que es real
          Cuando estás cerca todo lo que sé es que no quiero que te vayas...

Estoy parada ante tu puerta
     Déjame mirar tus ojos
          Esta noche podríamos revelar todos tus secretos y también los míos...

No digas 'Está bien'
    Deja que el mundo se desvanezca...

Hola felicidad, ¿dónde habías estado?
     Extraño el sonido de tu voz, extraño tocar tu piel
          No es un secreto ya: No soy quien solía ser
               Cualquiera puede ver la diferencia que hay en mí...

HAY ALGO EN EL SILENCIO, QUE NO SOLÍA SENTIR.

martes, 5 de julio de 2011

Entre la espada y una puerta.

Sí, más allá de decir "Entre la espada y la pared", porque sabes que cuando te encuentras así, no tienes mayor escapatoria. Pero yo... estoy entre la espada y una puerta. Pero de esas puertas que detrás tienen un muro de ladrillos, así como los que hacían en Bugs Bunny. Por donde sea que me mueva, la espada me atraviesa, el muro me sostiene y la puerta, además, me astilla. No tengo por dónde escapar. Y en una de esas, es una puerta giratoria... ¡Sólo que yo no he alcanzado a escapar de ella!

viernes, 1 de abril de 2011

Fuera de lo común.

Fuera de la apariencia externa, como el color de ojos, pelo, piel, y tantas otras que nosotros consideramos atractivas en una persona... ¿Qué características debería tener una persona bella?

martes, 1 de febrero de 2011

"El Principito", capítulo 8

Aprendí bien pronto a conocer mejor a esa flor. En el planeta del principito siempre había habido flores muy simples, adornadas con una sola hilera de pétalos, que apenas ocupaban lugar y que no molestaban a nadie. Aparecían una mañana entre la hierba y luego se extinguían por la noche. Pero aquella había germinado un día de una semilla traída no se sabe bien de dónde y el principito había vigilado, muy de cerca, a esa brizna que no se parecía a las otras briznas. Podía ser un nuevo género de baobab. Pero el arbusto cesó pronto de crecer y comenzó a elaborar una flor. El principito, que asistió a la formación de un capullo enorme, sentía que iba a surgir una aparición milagrosa, pero, al abrigo de su cámara verde, la flor no terminaba nunca de preparar su embellecimiento. Elegía con cuidado sus colores. Se vestía lentamente y ajustaba uno a uno sus pétalos. No quería salir llena de arrugas como las amapolas. Quería aparecer con el pleno resplandor de su belleza. ¡Ah!, ¡sí! ¡Era muy coqueta! Su misterioso atavío había durado días y días. Y he aquí que una mañana, exactamente a la hora de la salida del sol, se mostró.Y la flor, que había trabajado con tanta precisión, dijo en medio de un bostezo:
-¡Ah!, acabo de despertarme... Perdóname... Todavía estoy toda despeinada...
El principito, entonces, no pudo contener su admiración:
-¡Qué hermosa eres!
-¿Verdad? -respondió suavemente la flor-. Y he nacido al mismo tiempo que el sol...
El principito advirtió que no era demasiado modesta, ¡pero era tan conmovedora!
-Creo que es la hora del desayuno -agregó en seguida la flor-. ¿Tendrías la bondad de acordarte de mí?
Y el principito, confuso, habiendo ido a buscar una regadera de agua fresca, sirvió a la flor. Así lo atormentó bien pronto con su vanidad un poco sombría. Un día, por ejemplo, hablando de las cuatro espinas, dijo al principito:
-¡Ya pueden venir los tigres con sus garras!
-En mi planeta no hay tigres –objetó el principito-; y, además, los tigres no comen hierba.
-Yo no soy una hierba –respondió suavemente la flor.
-Perdóname…
-No temo a los tigres, pero siento horror a las corrientes de aire. ¿No tendrías un biombo?
“Horror a las corrientes de aire… No es una suerte para una planta –observó el principito-. Esta flor es bien complicada…”
-Por la noche me meterás bajo un globo. Aquí hace mucho frío. Hay pocas comodidades. Allá, de donde vengo…
Pero se interrumpió. Había venido bajo forma de semilla. No había podido conocer nada de otros mundos. Humillada por haberse dejado sorprender en la preparación de una mentira tan ingenua, tosió dos o tres veces para poner en falta al principito.
-¿Y el biombo?...
-¡Lo iba a buscar, pero como me estabas hablando!...
Entonces la flor forzó la tos para inflingirle, aun así, remordimientos. De este modo, el principito, a pesar de la buena voluntad de su amor, pronto dudó de ella. Había tomado en serio palabras sin importancia y se sentía muy desgraciado.
“No debí haberla escuchado –me confió un día-; nunca hay que escuchar a las flores. Hay que mirarlas y aspirar su aroma. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no podía gozar con ello. La historia de las garras, que tanto me había fastidiado, debe de haberme enternecido…”
Y me confió aún:
“No supe comprender nada entonces. Debí haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras. Me perfumaba y me iluminaba. ¡No debí haber huido jamás! Debí haber adivinado su ternura, detrás de sus pobres astucias. ¡Las flores son tan contradictorias! Pero yo era demasiado joven para saber amarla”.

viernes, 28 de enero de 2011

Sueños.

Porque estás aquí sentada
   Dibujando nuevos sueños
      Justo cuando el porvenir te lleva a otro lugar
Te quedarás colgada en mil recuerdos que viviste y ya no podrás olvidar.


Porque fuiste navegando en un mar de carcajadas
   Porque hiciste de la vida un viaje de ilusión
      Te quedarás sembrando madrugadas para dar la bienvenida a un nuevo sol.

jueves, 27 de enero de 2011

Indecisos.

Cuando tenemos calor... queremos frío. Tenemos frío, pero es tanto el frío, que no lo soportamos y pedimos calor. Tenemos calor, pero es tanto el calor, que no lo soportamos y pedimos un poco de frío.

miércoles, 26 de enero de 2011

Igual.

Llegué a la conclusión hoy de que siempre, siempre decimos "Sé cómo te sientes". 
¿Y cómo vamos a saber cómo se siente el otro... si a veces no sabemos cómo nos sentimos nosotros mismos?
¿Cómo vamos a saber cómo se siente el otro... si a lo mejor no hemos vivido la situación del otro? Y aunque así fuera, no lo vivimos de la misma manera.
Sí, un poco difícil de analizar, pero así es. No somos la otra persona, ni tampoco podemos pretender serlo. No nos queda más que entregar nuestro apoyo.

martes, 25 de enero de 2011

Nada 2.

Ha sido un día agotador. Salir, caminar, descargar cosas... Ver que la película que esperé horas y horas para que descargara no era más que un engaño, porque duraba... ¿30 minutos? Así no se puede. Supongo que por hoy sería todo lo que haré, me queda ver un capítulo de The Big Bang Theory y posteriormente a la cama, a ver si puedo hallar algo en la tele. Creo que debo pensar un poco en los nombres que les pondré a las entradas. Supongo que aún estoy en un período de... ¿Adaptación? No sé. Pero debo hallar nombres mejores. Sé que hay algo mejor. Aunque nada, a la vez, dice muchas cosas...

lunes, 24 de enero de 2011

Nada.

Estuve revisando algunos blogs, y descubrí que, a pesar del tiempo que lleva vivo mi blog, no he escrito nada prácticamente. Voy a tratar de hacerlo un poco más divertido, funcional... no sé. Aún no se me ocurre mucho por donde variar... (No. Ese donde no lleva tilde. ¿O sí?)
Mi hermana pidiéndome consejos de moda. ¡¡Estoy usando una jardinera!! Creo que eso ya es un pecado.
Sé a la perfección que hay algo que me inquieta bastante, pero no sé si estará interviniendo de alguna manera en lo que debería soñar. O sea, ¿soñar con Greg House y James Wilson? Un poco extraño, sabiendo que son personajes ficticios. Sí, quizá se deba a mi "fanatismo" y obsesión por Dr. House. Pero no he soñado con Sheldon Cooper o Ross Geller o Pikachu en sus momentos. ¿Será que hay algo oculto después de todo?
Voy a descansar un rato. A ver si se me ocurre alguna idea.

Dolor de cabeza.

Quizás debo ser... mmm... no sé cómo explicarlo. Es bien difícil, porque depende de varios puntos de vista, o por lo menos dos. Pero según mi punto de vista, debo ser la peor persona en el mundo. O una de las peores.
Creo que es una ventaja que nadie conozca mi blog, o que a nadie le interese, porque lo puedo usar desde un diario de vida hasta un arma letal contra mi peor enemigo. Tiene sus beneficios. O sus contras. No lo sé aún. De hecho, con este dolor de cabeza es difícil reconocer cosas. Al tratar de procesar algunas cosas, aumenta. Quizá sea que desacostumbré a mi cerebro a no pensar, o bien, pensar cosas sin importancia. Ahora, pienso demasiado. Sí. Eso es. Pero también hace mal. Como que escribo todo lo que se me viene a la cabeza, por ejemplo, pienso en este momento lo que tengo que escribir, que mi hermano es un tonto, que el otro no desocupa el baño, que me tengo que bañar y picar lechuga, que la tele está un poco fuerte porque aunque tengo los audífonos puestos escucho los diálogos... Que no he leído/hojeado/ojeado el diario... 
Siento que estoy desvariando. No he logrado llegar al punto.