lunes, 24 de enero de 2011

Dolor de cabeza.

Quizás debo ser... mmm... no sé cómo explicarlo. Es bien difícil, porque depende de varios puntos de vista, o por lo menos dos. Pero según mi punto de vista, debo ser la peor persona en el mundo. O una de las peores.
Creo que es una ventaja que nadie conozca mi blog, o que a nadie le interese, porque lo puedo usar desde un diario de vida hasta un arma letal contra mi peor enemigo. Tiene sus beneficios. O sus contras. No lo sé aún. De hecho, con este dolor de cabeza es difícil reconocer cosas. Al tratar de procesar algunas cosas, aumenta. Quizá sea que desacostumbré a mi cerebro a no pensar, o bien, pensar cosas sin importancia. Ahora, pienso demasiado. Sí. Eso es. Pero también hace mal. Como que escribo todo lo que se me viene a la cabeza, por ejemplo, pienso en este momento lo que tengo que escribir, que mi hermano es un tonto, que el otro no desocupa el baño, que me tengo que bañar y picar lechuga, que la tele está un poco fuerte porque aunque tengo los audífonos puestos escucho los diálogos... Que no he leído/hojeado/ojeado el diario... 
Siento que estoy desvariando. No he logrado llegar al punto.

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